Hoy en el programa NEUDC de RNE, en mi sección Positiva-Mente he hablado con Pepa Fernández de la posibilidad de vivir una vida sin quejas. ¡¡Sí, te aseguro que es posible!! Solo tienes que saber cómo hacerlo.
Las quejas son una manera muy improductiva de funcionar, ¡vamos que no sirven para gran cosa! solo para bloquearnos, para que nos sintamos mal, para provocar mal humor, frustración y resentimiento... Y también para conseguir resultar muy molestos a los demás. ¡A nadie le gusta tener un quejica al lado!. Pero además, cuando es uno mismo el que se queja, tampoco lo pasa nada bien… Y en muchas ocasiones, se utiliza la queja como una forma de llamar la atención del otro, de entregarse al victimismo y puede salir muy rentable, para muchas personas.
Es lo que se conoce como el Síndrome de Calimero. Que no es otra cosa que la tendencia a lamentarse por todo y de todos. Y esta tendencia se sustenta en una visión catastrófica de la vida, que perpetúa la idea de que si algo puede salir mal saldrá mal y, desde luego, la culpa es de otro. Suele suceder que los expertos en lamentaciones también son expertos en “escaqueos”.
Para algunas personas la queja constituye la única manera de controlar su entorno, de conseguir que los demás les presten algo de atención o de conseguir escabullirse de sus responsabilidades en el trabajo, en casa, etc. Porque si el quejica utiliza su tiempo diciendo que no puede hacer algo, que tiene mucho trabajo, que las cosas son muy difíciles…, al final alguien acabará haciendo las cosas por él.
Para otras muchas, es una manera de no hacer nada, ¿has visto a alguien que consiga algo quejándose?, ¿solo quejándose? Es una manera de no implicarse con el cambio, de mantenerse en su zona de confort para que el cambio lo hagan otros y las responsabilidades también las asuman otros.
Ahora bien, ¿qué hacemos cuando algo no nos gusta… resignarnos? ¡Está claro que no!. Si algo no te gusta cámbialo!.
Eso sí. Ten presente que hay cosas que se pueden cambiar y otras que no. Y hay cosas que dependen de ti y otras que no. Cuando algo dependa de ti y lo puedas cambiar, ¡hazlo, de inmediato!, pero no te quejes. Es decir, en vez de quejarte, se trata de que emprendas una acción productiva para cambiar lo que no te gusta. Sin embargo, si algo no depende de ti o no se puede cambiar, ¿para qué te quejas? ¿Vas a conseguir algo quejándote? Está claro que no, pues entonces, ¿no será mejor aceptar lo que ocurre y dirigir tu energía hacia otra cosa?
Pero, ¿qué hacer cuando se trata de algo que hace alguien y que te molesta? En ese caso, su cambio de comportamiento tampoco depende de nosotros, pero sí podemos convertir nuestra queja en una petición y esperar que el cambio se produzca y si no se produce, pues entonces tendremos que decidir si eso que nos molesta, nos molesta tanto como para no convivir con ello o lo podemos relativizar...
Y ¿cuando algo va realmente mal, cuando estás descontento con lo que tienes o cuando tu situación no es buena, por ejemplo si estás enfermo? ¿También entonces puedes dejar de quejarte? Te lo aseguro, también entonces.
En ese caso, prueba algo que no falla… Consiste en dejar de quejarse por lo que te falta, por lo que has perdido o por lo que no te gusta y empezar a agradecer lo que tienes. Para conseguir agradecer lo que uno tiene ayuda mucho preguntarse si sería lo mismo si no lo tuviésemos, aunque nos estemos quejando porque no nos gusta. Por ejemplo, en lugar de quejarte por tu sueldo, puedes agradecer tener un trabajo y pregúntate si sería lo mismo si no lo tuvieses. ¡Ojo, que esto no es incompatible con cambiar o mejorar lo que se pueda cambiar o mejorar!.
Conviene que practiques mucho esta estrategia porque con demasiada frecuencia olvidamos lo que tenemos y siempre queremos más… Y siempre queremos más, porque no valoramos lo que tenemos. Y solo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos. Y eso no puede seguir siendo así…
Te sugiero una última cosa para dejar de ser tan quejica…
Convierte los inconvenientes en ventajas. Empéñate cada día en sacar la parte buena de las cosas, en descubrir qué es lo que puedes sacar de positivo de algo que no te gusta. Pregúntate, ¿para qué me puede servir lo que estoy viviendo aunque no me guste?
Eso es lo que los psicólogos llamamos optimismo inteligente. Que es precisamente la manera de sacar provecho o de sacar partido a las cosas que nos pasan fijándonos en las ventajas en vez de en los inconvenientes. Es una manera de ver las posibilidades no los impedimentos. Y te aseguro que merece la pena!!
Finalmente, te sugiero que si tienes un quejica cerca, procures prestarle la menor atención posible cuando se queje. Después, pídele que proponga alternativas para solucionar el motivo de su queja. Quiero decir, pregúntale qué se puede hacer para solucionar lo que no le gusta. Y si no aporta nada, retírale tu atención… Al menos así, no enturbiará tu espacio.
Te resumo mis consejos de hoy para que puedas disfrutar de una vida sin quejas…
1.Si algo no te gusta, CÁMBIALO. Convierte las quejas en ACCIONES PRODUCTIVAS
2.Convierte las quejas que diriges a los demás en PETICIONES DE CAMBIO de comportamiento.
3.En vez de quejarte por lo que te falta o por lo que perdiste, AGRADECE lo que tienes.
4.EMPÉÑATE en sacar la parte positiva de cada situación, por muy mala que parezca, seguro que puedes sacar algo bueno de ella.
5.IGNORA las quejas de los demás y ayúdales a BUSCAR SOLUCIONES
Y disfruta del camino!! (lGa) :))